"Y aunque encuentre una y
mil veces lo que ustedes conocen como esa mierda de luz al final del camino,
los grilletes que drenan de vida a mis ideas son más fuertes que cualquier puta
luz y que cualquier puta esperanza, y que cualquier puta desidia y que cualquier
puta falacia. Porque hoy conmemoro el deceso de mi cerebro. Hoy conmemoro el
fallecimiento de mis avenidas ideológicas. Hoy conmemoro la puta muerte de
mi imaginación, y hoy conmino el puto fusilamiento de todos los sentidos que
alguna vez me hicieron conjugar la vida con el inexorable paso del tiempo y con
la irremediable involución de mis preceptos de locura. Y si alguna vez he de
volver, declaro concisa y cobardemente, que ése no ha de ser quien escribe hoy.
Y al verlo, y al escuchar el grafito de su lápiz friccionando la vida contra el
fragor del papel, entonces comprenderán que las ideas han vuelto. Entonces
comprenderán que la miseria se ha hecho misericordiosamente indigna. Entonces
sabrán que la profunda inanición creativa que me embargaba ha vuelto a las
entrañas de la represión. Sólo entonces comprenderán que la vida ha vuelto a
vivir".
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